Usted es biodiversidad. La mayor parte del oxÃgeno que respira proviene del plancton de los océanos y de los bosques frondosos de todo el mundo.Probablemente, la fruta y las verduras que come han sido polinizadas por las abejas y el agua que bebe forma parte de un gran ciclo global que le incluye a usted, a las nubes, las selvas, los glaciares, los rÃos y los océanos.
Su dieta depende casi por completo de las plantas y los animales que nos rodean, desde las hierbas que nos proporcionan arroz y trigo hasta el pescado y la carne de los parajes salvajes y las granjas.
Su cuerpo contiene hasta cien billones de células y está conectado con todo lo que le rodea y al mundo exterior mediante un maravilloso y complejo sistema intemporal. Comparte sus átomos con todos los seres y objetos del mundo natural, es ancestral e inconcebiblemente joven al mismo tiempo. La biodiversidad es vida; su vida es biodiversidad y la biodiversidad es usted.
Comparte el planeta con trece millones de especies vivas distintas, entre las que se incluyen plantas, animales y bacterias, de las que sólo 1,75 millones poseen un nombre y están clasificadas. Esta riqueza natural increÃble es un tesoro de incalculable valor que forma la base fundamental
de su bienestar humano. Los sistemas y procesos que estos millones de vecinos proporcionan de forma colectiva producen su alimento, agua y el aire que respira: los elementos fundamentales de la vida.
Además, también aportan la madera y los materiales vegetales para la construcción de muebles, edificios y combustibles; los mecanismos que regulan el clima y controlan las inundaciones; el reciclaje de sus desperdicios; componentes novedosos y los productos quÃmicos con los que se fabrican las medicinas. Es posible que no le dé la suficiente
importancia a la biodiversidad puesto que es obvio que le rodea y, a veces, es fácil olvidarse de que está ahÃ, de que forma parte de ella y de que no puede vivir en su ausencia.
La contribución de la biodiversidad en su vida, además de ser práctica, fÃsica y utilitaria, es cultural. La diversidad del mundo natural ha sido una fuente constante de inspiración a lo largo de la historia del ser humano, ha tenido su influencia en las tradiciones, en la forma en que ha evolucionado la sociedad y en la aportación de los bienes y servicios básicos sobre los que se ha construido el comercio y la economÃa.
La desaparición de especies únicas es una pérdida incalculable y nos deja mucho más pobres. La pérdida de especies icónicas y simbólicas no solo implica una tragedia cultural, sino que perjudica nuestra propia supervivencia.
Las actividades humanas dañan la bella y abundante diversidad del mundo natural. La tala y la quema de bosques, la eliminación de los manglares, el cultivo intensivo, el estrés producido por la contaminación, la pesca abusiva y los efectos del cambio climático están destruyendo la biodiversidad. 1
Infórmese hoy sobre formas para contribuir a evitar esta pérdida de nuestra vida, visite: